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Frases cortas de amor

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  • No os entreguéis por demasiado a la ira; una ira prolongada engendra odio.

  • Dime quién te admira y te diré lo que eres.

  • La felicidad radica, ante todo, en la salud.

  • La Biblia enseña a amar a nuestros enemigos como si fueran nuestros amigos, posiblemente porque son los mismos.

  • Si la pena no muere, se la mata.

  • Cada uno es tan infeliz como cree.

  • La venganza más cruel es el desprecio de toda venganza posible.

  • No es necesario todo para hacer un mundo,,es necesaria la felicidad y nada más.

  • ¡Quién necesita piedad, sino aquellos que no tienen compasión de nadie!

  • La alegría más grande es la inesperada.

  • Ira de hermanos, ira de diablos.

  • ¿Por qué no tener confianza en la justicia del pueblo? ¿Hay en el mundo esperanza mejor o que pueda igualarla?

  • No hay ventura ni desgracia en el mundo, sino la comparación de un estado con otro, he ahí todo. Sólo el que ha experimentado el colmo del infortunio puede sentir la felicidad suprema. Es preciso haber querido morir, amigo mío, para saber cuán buena y hermosa es la vida.

  • El dolor, cuando no se convierte en verdugo, es un gran maestro.

  • La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos.

  • Las lágrimas más amargas que se derramarán sobre nuestra tumba serán las de las palabras no dichas y las de las obras inacabadas.

  • Pregúntate si eres feliz y dejarás de serlo.

  • El aburrimiento no puede existir donde quiera que haya una reunión de buenos amigos.

  • El cuarenta por ciento de la felicidad depende de los genes.

  • El hombre, por lo común, sólo sabe reconocer su felicidad en la medida de la desgracia que ha experimentado.

  • El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional.

  • El pájaro quisiera ser nube; la nube, pájaro.

  • Los bárbaros que todo lo confían a la fuerza y a la violencia, nada construyen, porque sus simientes son de odio.

  • Tan grande como la turba de los admiradores es la turba de los envidiosos.

  • Si no tienes enemigos es señal que la fortuna te ha olvidado.

  • La misma esperanza deja de ser felicidad cuando va acompañada de la impaciencia.

  • No hay mejor alegría que la que mejor alegría difunde entre los demás.

  • Vale la pena conocer al enemigo... entre otras cosas por la posibilidad de que algún día se convierta en un amigo.

  • La ciencia heredada de cien generaciones y el orgullo fruto de cuatro mil años de historia huyen como esclavos cogidos en falta ante la amenaza tempestuosa.

  • Vivir para los demás no es solamente una ley de deber, sino también una ley de felicidad.

  • Todo nuestro conocimiento tiene su principio en los sentimientos.

  • Cuando uno dice que sabe lo que es la felicidad, se puede suponer que la ha perdido.

  • Vale más actuar exponiéndose a arrepentirse de ello, que arrepentirse de no haber hecho nada.

  • No hay más que una manera de ser feliz: vivir para los demás.

  • Todas mis esperanzas están en mí.

  • El dolor silencioso es el más funesto.

  • El signo más evidente de que se ha encontrado la verdad es la paz interior.

  • Nunca pensé que en la felicidad hubiera tanta tristeza.

  • Cuando se es feliz, queda mucho por hacer: consolar a los demás.

  • Conviene siempre esforzarse más en ser interesante que exacto; porque el espectador lo perdona todo menos el sopor.

  • Si no se modera tu orgullo, él será tu mayor castigo.

  • De bien nacidos es ser agradecidos.

  • No somos responsables de las emociones, pero sí de lo que hacemos con las emociones.

  • El hombre odia a quien le hace sentir su propia inferioridad.

  • El que quiere todo lo que sucede, consigue que suceda cuanto quiere. ¡Omnipotencia humana por resignación!. A esta resignación sólo por la gracia se llega.

  • La manera más profunda de sentir una cosa es sufrir por ella.

  • En los campos ajenos, la cosecha siempre es más abundante.

  • Es tan grande el placer que se experimenta al encontrar un hombre agradecido que vale la pena arriesgarse a hacer un ingrato.

  • El hombre que tiene miedo sin peligro, inventa el peligro para justificar su miedo.

  • Quien se venga después de la victoria es indigno de vencer.

  • El hombre feliz es el que vive objetivamente, el que es libre en sus afectos y tiene amplios intereses, el que se asegura la felicidad por medio de estos intereses y afectos que, a su vez, le convierten a él en objeto de interés y el afecto de otros muchos.

  • Tanto más fatiga el bien deseado cuanto más cerca está la esperanza de poseerlo.

  • La fe engaña a los hombres, pero da brillo a la mirada.

  • En la venganza, como en el amor, la mujer es más bárbara que el hombre.

  • La desesperación infunde valor al cobarde.

  • Todo el que cree, piensa. Porque la fe, si lo que cree no se piensa, es nula.

  • Se puede confiar en las malas personas. . . No cambian jamás.

  • Gran ciencia es ser feliz, engendrar la alegría, porque sin ella, toda existencia es baldía.

  • El celoso ama más, pero el que no lo es ama mejor.

  • Donde hay celos hay amor, donde hay viejos hay dolor.

  • A quien amigos tiene por millones ninguno sobrará; el que tan sólo un enemigo cuenta por doquier lo encontrará.

  • Hay cuerdas en el corazón humano que sería mejor no hacerlas vibrar.

  • Olvida que has dado para recordar lo recibido.

  • La esperanza, no obstante sus engaños, nos sirve al menos para llevarnos al fin de la existencia por un camino agradable.

  • Vengándose, uno se iguala a su enemigo; perdonándolo, se muestra superior a él.

  • La envidia es una declaración de inferioridad.

  • El dolor es más fuerte entre los más fuertes. Como el cáncer.

  • El temor y la esperanza nacen juntos y juntos mueren.

  • Felicidad es el sueño del amor y tristeza su despertar.

  • No me interesa la felicidad. Pero no exigir demasiado hace más fácil llevarse bien con uno mismo, que es mi sustituto de la felicidad.

  • Admiramos las cosas por motivos, pero las amamos sin motivos.

  • Esperar es siempre temer.

  • El secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo que se quiere, sino en querer siempre lo que se hace.

  • Nuestro carácter nos hace meternos en problemas, pero es nuestro orgullo el que nos mantiene en ellos.

  • La felicidad que se vive deriva del amor que se da.

  • Cuando uno se halla habituado a una dulce monotonía, ya nunca, ni por una sola vez, apetece ningún género de distracciones, con el fin de no llegar a descubrir que se aburre todos los días.

  • El sentimiento es una flor delicada,manosearla es marchitarla.

  • Cuán feliz era yo cuando era una infeliz.

  • Todo lo que la tierra da y todo aquello que se llama felicidad sólo es un juguete de la suerte; lo que nosotros somos, eso sólo nos pertenece.

  • Ligerezas como el aire son para el celoso fuertes confirmaciones, como un testimonio de las Sagradas Escrituras.