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Frases cortas de amor

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  • La confianza, como el arte, nunca proviene de tener todas las respuestas, sino de estar abierto a todas la preguntas.

  • El arte de la vida es el arte de evitar el dolor.

  • Hasta los sentimientos buenos, si se exaltan en demasía, son capaces de conducirnos a errores deplorables.

  • La felicidad siempre viaja de incógnito. Sólo después que ha pasado, sabemos de ella.

  • Cualquier muchacho de escuela puede amar como un loco. Pero odiar, amigo mío, odiar es un arte.

  • No hay medicina que cure lo que no cura la felicidad.

  • A todos pertenece lo que piensas; tuyo es sólo lo que sientes: si quieres hacerlo tuyo, siente a ese Dios en el que piensas.

  • Toda ciencia viene del dolor. El dolor busca siempre la causa de las cosas, mientras que el bienestar se inclina a estar quieto y a no volver la mirada atrás.

  • Una generación que no soporta el aburrimiento será una generación de escaso valor.

  • La esperanza no es ni realidad ni quimera. Es como los caminos de la Tierra: sobre la Tierra no había caminos; han sido hechos por el gran número de transeúntes.

  • Gracias le doy a la Virgen, ,gracias le doy al Señor, ,porque entre tanto rigor ,y habiendo perdido tanto, ,no perdí mi amor al canto ,ni mi voz como cantor.

  • Con la perfidia de las mujeres se consigue curar los celos.

  • La fe puede ser sucintamente definida como una creencia ilógica en que lo improbable sucederá.

  • Ponemos más interés en hacer creer a los demás que somos felices que en tratar de serlo.

  • Todos los dolores que nos alejan son dolores perdidos.

  • Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos.

  • Nunca son tan peligrosos los hombres como cuando se vengan de los crímenes que ellos han cometido.

  • Si la mañana no nos desvela para nuevas alegrías y, si por la noche no nos queda ninguna esperanza, ¿es que vales la pena vestirse y desnudarse?

  • Si eres feliz, escóndete. No se puede andar cargado de joyas por un barrio de mendigos. No se puede pasear una felicidad como la tuya por un mundo de desgraciados.

  • Cuando nuestro odio es demasiado profundo, nos coloca por debajo de aquellos a quienes odiamos.

  • Sin esperanza se encuentra lo inesperado.

  • La satisfacción es la muerte.

  • Quien no tiene confianza en el hombre, no tiene ninguna en Dios.

  • El tiempo no duerme los grandes dolores, pero sí los adormece.

  • El hombre es celoso si ama; la mujer también, aunque no ame.

  • Es una necedad arrancarse los cabellos en los momentos de aflicción, como si ésta pudiera ser aliviada por la calvicie.

  • En los celos hay más amor propio que amor.

  • Bebed porque sois felices, pero nunca porque seáis desgraciados.

  • La melancolía es un recuerdo que se ignora.

  • La felicidad reside en los gustos y no en las cosas; somos felices cuando tenemos lo que nos gusta y no cuando tenemos lo que los demás encuentran agradable.

  • Los sentimientos son los instrumentos de que dispone el sujeto para estar interesado en los objetos que le rodean. Sin los sentimientos seríamos prácticamente muebles.

  • El odio del contrario es el amor del semejante: el amor de esto es el odio de aquello. Así, pues, en sustancia, es una cosa misma odio y amor.

  • Ser celoso es el colmo del egoísmo, es el amor propio en defecto, es la irritación de una falsa vanidad.

  • La compasión, buena siempre, es en muchos casos la celestial precursora de la justicia.

  • El dolor es la dignidad de la desgracia.

  • El tema de la envidia es muy español. Los españoles siempre están pensando en la envidia. Para decir que algo es bueno dicen: Es envidiable.

  • El agradecimiento es la parte principal de un hombre de bien.

  • El odio es la venganza de un cobarde intimidado.

  • Los vuelos naturales del espíritu humano no van de placer a placer sino de una esperanza a otra.

  • El miedo puede llevar a los hombres a cualquier extremo.

  • Por muchas riquezas que el hombre posea y por grandes que sean la salud y las comodidades que disfrute, no se siente satisfecho si no cuenta con la estimación de los demás.

  • La alegría es el ingrediente principal en el compuesto de la salud.

  • Hemos de proceder de tal manera que no nos sonrojemos ante nosotros mismos.

  • La fuerza es confianza por naturaleza. No existe un signo más patente de debilidad que desconfiar instintivamente de todo y de todos.

  • Una de las ventajas de no ser feliz es que se puede desear la felicidad.

  • Más vale la pena en el rostro que la mancha en el corazón.

  • Para la cólera y el para el amor, todo lo que se aplaza se pierde.

  • La más segura señal de una naturaleza inferior es querer no parecer sorprendido de nada.

  • La muerte abre la puerta de la fama y cierra tras de sí la de la envidia.

  • En algún lugar del alma se extienden los desiertos de la pérdida, del dolor fermentado; oscuros páramos agazapados tras los parajes de los días.

  • Una fe que nosotros mismos podemos determinar, no es en absoluto una fe.

  • Creedlo, para hacernos amar no debemos preguntar nunca a quien nos ama: ¿Eres feliz?, sino decirle siempre: ¡Qué feliz soy!.

  • ¡Bienvenido sea el dolor si es causa de arrepentimento!.

  • El amor celoso enciende su antorcha en el fuego de las furias.

  • La felicidad del cuerpo se funda en la salud; la del entendimiento, en el saber.

  • La gratitud, como ciertas flores, no se da en la altura y mejor reverdece en la tierra buena de los humildes.

  • No quiero pensar porque no quiero que el dolor del corazón se una al dolor del pensamiento.

  • La felicidad es un artículo maravilloso: cuanto más se da, más le queda a uno.

  • Los amigos se suelen considerar sinceros; los enemigos realmente lo son: por esta razón es un excelente consejo aprovechar todas sus censuras para conocernos un poco mejor a nosotros mismos, es algo similar a cuando se utiliza una amarga medicina.

  • La providencia nos ha dado el sueño y la esperanza como compensación a los cuidados de la vida.

  • El hombre desdichado busca un consuelo en la amalgama de su pena con la pena de otro.

  • No se odia mientras se menosprecia. No se odia más que al igual o al superior.

  • Aquel que más posee, más miedo tiene de perderlo.

  • No vivimos nunca, sino que esperamos vivir; y disponiéndonos siempre a ser felices, es inevitable que no lo seamos nunca.

  • El hombre se complace en enumerar sus pesares, pero no enumera sus alegrías.

  • No debemos permitir que alguien se aleje de nuestra presencia sin sentirse mejor y más feliz.

  • Queremos ser más felices que los demás, y eso es dificilísimo, porque siempre les imaginamos mucho más felices de lo que son en realidad.

  • Que más mata esperar el bien que tarda,que padecer el mal que ya se tiene.

  • No existe la felicidad. A lo largo de la vida hay briznas de dicha que se deshacen como pompas de jabón.

  • La suprema felicidad de la vida es saber que eres amado por ti mismo o, más exactamente, a pesar de ti mismo.

  • Hay que simpatizar siempre con la alegría de la vida. Cuanto menos se hable de las llagas de la vida, mejor.

  • La desconfianza es una señal de debilidad.

  • El dolor es para la humanidad un tirano más terrible que la misma muerte.

  • Hay una especie de vergüenza en ser feliz a la vista de ciertas miserias.

  • Lo único capaz de consolar a un hombre por las estupideces que hace, es el orgullo que le proporciona hacerlas.

  • Si hubiera un solo hombre inmortal sería asesinado por los envidiosos.

  • Perdona a tus enemigos, pero jamás olvides su nombre.

  • Nunca somos tan felices ni tan infelices como pensamos.

  • El hombre más peligroso es aquel que tiene miedo.

  • Nada que un hombre haga lo envilece más que el permitirse caer tan bajo como para odiar a alguien.